La Posada de Manolo nace como un sueño en un edificio de 1450, restaurado primero como casa familiar en 1980 y posteriormente convertido en posada en 2002 por sus dueños, Manolo y Almudena, pareja en el trabajo y en la vida. Dejamos nuestra profesión de veterinarios para implicarnos en el sueño que mi padre no pudo ver cumplido, fue una decisión difícil pero acertada, un cambio en nuestras vidas.
Las vistas desde su terraza invitan a desconectar, a dejar pasar el tiempo, a leer uno de nuestros Libros Viajeros o simplemente a conversar.