Toledo ha sido una ciudad en la que lo «oculto» ha permanecido latente hasta nuestros días, y en la que la pervivencia de lo fantástico ha sido evocada hasta la saciedad. Desde esta perspectiva no es de extrañar que entre los vericuetos y rinconadas de nuestras callejuelas se puedan adivinar reminiscencias de símbolos ancestrales, que nos hagan viajar por la historia hasta cualquier época, y tampoco resulta raro que, para descifrar estos símbolos, algunos prestigiosos investigadores de «lo mágico» y «lo toledano» se afanen en estudiarlos para mostrarnos las claves iniciáticas o mistéricas de herméticos mensajes que permanecen escondidos en nuestra urbe.